Ropa Interior

Sin embargo, lo máximo para los fetichistas, aparte de las medias y las piernas, es la mujer sin bragas.... Si le haces entender a un hombre que andas sin bragas lo excitas a la enésima potencia, porque lo que atrae a un hombre no es la belleza de la mujer sino su libido, su voracidad sexual, entonces una mujer sin bragas es una guerrera, es lujuriosa, dispuesta a jugar (está en calos, puro estro animal, instinto salvaje, que despierta la bestia innata que duerme en cada hombre).

YVA RICHARD
(fuente: https://ostrastudio.com/the-legacy-of-ostra-studio/)
Yva Richard marcó un antes y un después en el mundo del erotismo. Esta marca de lencería tenía su sede en el distrito de la Opéra de París, en un local de la calle Pillet Will, y se hizo famosa en los años veinte y treinta por lo atrevido de los productos de su catálogo que atrajo como clientela al París más elegante. Con el tiempo la marca fue especializándose de mano de sus creadores, pasando del erotismo más sofisticado a un fetichismo cada vez más marcado por el uso del cuero, el metal, los collares, botas y fustas.
La marca Yva Richard había recorrido un largo camino desde que nació en 1914. Su nombre procede de la unión del de sus creadores, L. Richard y su esposa Natyva. Ambos habían conseguido colocar sus creaciones en el mercado a través de un atractivo catálogo " La Lingerie Moderne ", que era, ya de por sí, objeto codiciado por los más finos coleccionistas de arte erótico. Sus fotografías a menudo firmadas por "YR", tuvieron por más de una década a Natyva como protagonista exhibiendo sus creaciones en poses indiferentemente de sumisión o de dominante.
Estos catálogos, que han tenido desde entonces y hasta ahora una gran influencia en la moda, la fotografía y, en general, la estética fetichista, fueron realizados por Ostra Studio. Era este un taller de fotografía parisino, muy conocido en la década de 1930 por su producción de imágenes eróticas de alta calidad con desnudos y escenas fetichistas. El estudio era una rama del igualmente famoso “Estudio Biederer” fundado por Jacques y Charles Biederer en 1908, a través de la cual pretendían crear una editorial independiente de álbumes de fotografías con temas eróticos, muchas de ellas realizadas al aire libre recreando imágenes románticas, ligeramente sugerentes de parejas que disfrutan de la naturaleza, desnudos en poses clásicas, muestras humorísticas y voyeurísticas de desnudos parciales. Algunas veces se tomaron varias fotos en una serie para contar una historia simple.
Fue así, como en su afán por hacerse un hueco en el mundo editorial, Studio Ostra fue realizando también trabajos fotográficos comerciales para La Lingerie Moderne, el catálogo de pedidos por correo de lencería y accesorios de Yva Richard. Gran parte de este material tiene un logotipo de un signo de interrogación dentro de un triángulo invertido, como medio de reservar los derechos de autoría de la obra a un autor –que realmente eran varios-, anónimo.
Todo esto ocurrió cuando París era una fiesta, la misma en la que triunfaba el recién llegado jazz y su embajadora Josephine Baker. El París, efectivamente, de Hemingway, Miller, Fitzgerald... Era la “Gomorra de occidente”, la que después de la I Guerra Mundial se había volcado, como la hacía también su antagonista Berlín, en el desenfreno y el ansía por apurar la vida. Era aquél París del que Stefan Zweig decía que “sólo conocía la coexistencia de contrastes, no había arriba ni abajo; no existía una frontera visible entre las calles de lujo y los sucios pasajes de al lado y por doquier reinaban la misma animación y alegría”.
Todo terminaría en 1940, cuando Francia fue invadida por la Alemania nazi. Biederer / Ostra Studios y otros proveedores de imaginería erótica se desvanecieron. La misma Yva Richards cerró sus puertas durante la ocupación para desaparecer para siempre de aquél escenario que hasta entonces había sido su reino indiscutible. Pero la peor parte se la llevaron los hermanos Biederer, que eran de ascendencia judía, fueron capturados por los nazis y deportados al campo de concentración de Auschwitz donde murieron en 1943.
A unos y otros les sobrevivió su obra conjunta: el catálogo de Yva Richard editado por Ostra Studio, que fue de gran influencia en la siguiente generación de artistas que surgió al otro lado del océano: John Willie  -que se había hecho después de la guerra con mucho material de Diana Slip, principal competidora de Yva-, y  el autodenominado “Pin-up King” Irving Klaw. En la década de 1950, las modelos de Klaw, incluida Bettie Page, posaron con modelos que no eran otra cosa que versiones actualizadas de los modelos de Yva Richard.

No sólo das a luz a la vida, sino que también eres la luz de la vida. Pero la luz está en ti, en tu interior, no en tu ropa interior, esta es sólo un reflejo de tu belleza, de ahí su encanto.

La mujer es prisionera de su intimidad cuando la confunde sólo con la pasión


















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