MÍRAME LUEGO EXISTO
respice ad me ergo sum
El exhibicionismo se refiere a diversas formas de comportamiento que se desvían significativamente de la práctica común. Se basa en la excentricidad y, por consiguiente, la búsqueda de atención implica un fuerte sentido de autopromoción. Para el psicoanálisis, el exhibicionismo es una forma de excitación erótica que puede volverse patológica, buscando únicamente la gratificación egoísta. Así, algunas personas sienten el deseo de demostrar su poder físico (mostrando sus músculos y fuerza), poder financiero (presumiendo de su cuenta bancaria, luciendo ropa de diseñador, cadena de oro), poder intelectual (alardeando de títulos que ni siquiera poseen), belleza física (posando y vistiendo ropa que roza la desnudez), exhibiéndose constantemente y siendo el centro de atención (50 selfies con la misma pose y expresión facial), etc., todo ello con el propósito de obtener admiración, aprobaciòn, respeto o fama. Comportamientos más o menos exhibicionistas, en este sentido, son comunes entre muchas figuras públicas, tanto en el ámbito artístico y cultural como en el político, como hablar en voz alta en público, usar ropa excéntrica en público, e incluso desnudarse. Dado que vivimos en un mundo donde las apariencias importan, ser el protagonista se convierte casi en un objetivo y, por lo tanto, el exhibicionismo se está convirtiendo cada vez más en un comportamiento social genérico sin darnos cuanta que es una enfermedad del Ego.
EXHIBICIONISMO Y PROTAGONISMO
Hoy vivimos en un mundo de puesta en escena, donde creemos que lo que importa es ser visto; el trono es la pantalla de televisión, las fotos de portada, las primeras planas en las revistas. Hay personas tan enfermas que hacen cosas inauditas solo para ser el centro de atención. En Estados Unidos, se han dado casos de jóvenes que, solo para salir en las noticias, corrían a toda velocidad en sentido contrario al tráfico en la autopista, provocando persecuciones policiales. Vivimos en la era del exhibicionismo: la necesidad de ser visto. Este comportamiento también denota una profunda soledad interior, una búsqueda de certeza, autoestima y valía. Pero también existe una contraparte: el exhibicionismo como liberación, como lucha contra el conformismo, y aquí es donde entra en juego la desnudez. El exhibicionismo, sin embargo, de la propia desnudez, debe entenderse claramente, porque puede ser una forma de transgresión sana o una perversión enfermiza, dependiendo de cómo, cuándo y dónde se haga, y sobre todo, por qué... He aquí el testimonio de una chica exhibicionista: "Soy una mujer tímida por naturaleza, así que incluso me da vergüenza llevar minifalda en la ciudad, pero me siento cómoda llevándola a la discoteca. Cuando me desnudo por unos instantes, me permite liberar esa sensación de modestia ambigua de su jaula, romper esas reglas sociales y mentales... son momentos de liberación, en los que una se siente en armonía con la naturaleza. Pero no me desnudo en público, no causo ningún escándalo."
EL EXHIBICIONISMO COMO ESCÁNDALO
No debemos confundir la libertad con la desfachatez y la transgresión del sentido común. Si el exhibicionismo coarta la libertad de los demás (como el maniático que les enseña el pene a las chicas por las calles), esto no es LIBERTAD, sino libertinaje e indignación.
No se trata de la belleza de la desnudez en sí, sino de despojarla de su esencia, de su pureza y belleza, de su decoro y decencia. Cuando la necesidad de exhibirse se convierte en la única forma de sentirse realizado y de alcanzar el placer y la satisfacción sexual, entonces nos volvemos adictos a esta práctica, y solo entonces podemos hablar de parafilia o perversión como un vicio.
EXHIBICIONISMO PSICHICO, NO SEXUAL
El exhibicionismo está bien siempre y cuando beneficie a quienes lo practican (y, en algunos casos, a quienes lo observan, como los voyeurs que consienten). Si se hace para escandalizar y llamar la atención a toda costa (como el maníaco con abrigo que exhibe su pene a las chicas en los parques o las calles o la chica que va desnuda en un autobus o entra desnuda a un restaurante), entonces NO... porque nuestra LIBERTAD termina cuando infringimos la libertad de los demás. El exhibicionismo perverso se refiere a un trastorno de la conducta sexual definido como una necesidad obsesiva de desnudarse en público y mostrar las partes íntimas o los genitales. Si las personas no realizan estas acciones, no lo disfrutan, no se excitan y nunca quedan satisfechas, entonces es un problema de carácter psichico pero no sexual. El problema es que imponen su libertad a quien no està preparado y esto causa un impacto o violencia psicologica y moral y aquí cometen un grave error.
EXHIBICIONISMO ENTRE PROTESTA ESCÁNDALO
También hay quienes se exhiben como forma de protesta, como ocurre en muchas manifestaciones políticas y sociales, para capitalizar el interés que suscitan los cuerpos desnudos de personas famosas y anónimas, con fines que van más allá del deseo de exhibirse o recibir/provocar algún tipo de placer sexual. Sin embargo, la desnudez causa revuelo, por lo que el cuerpo es un poderoso medio para atraer la atención del público en un evento público. En lo que respecta a la desnudez, para algunos puede ser un último recurso, el más inmediato pero también el más impactante. En estos casos, sin embargo, el grito del cuerpo desnudo es tan poderoso que todo su encanto se cataliza en morbosidad, mientras que el objetivo principal de la protesta se pierde, por lo que muchos van a ver a las mujeres desnudas y no a escuchar sus peticiones.
FIESTA DE LA EXPOSICIÓN
El exhibicionismo del cuerpo desnudo se encuentra en algunas tradiciones antiguas, en momentos específicos de la vida pública, como las Dionisias de la antigua Grecia o las Saturnales, Bacanales y Lupercales de la época romana. La práctica del Carnaval ha perdurado hasta nuestros días, la cual, además del uso de máscaras, a veces también implica la exhibición del cuerpo desnudo o semidesnudo, como en el famoso Carnaval de Río de Janeiro. El exhibicionismo, entendido como una práctica individual en espacios públicos y refiriéndose a las manifestaciones más espectaculares, afecta a una minoría de adultos. Hoy en día, sin embargo, la publicidad utiliza la desnudez o el cuerpo reducido al mínimo de decencia pública para atraer al público, razón por la cual siempre vemos mujeres semidesnudas en la mayoría de los anuncios y mujeres muy atractivas como presentadoras, modelos, bailarinas y todas ellas recurren al truco del exhibicionismo más o menos velado o revelador.
En algunos locales transgresores, el exhibicionismo y el voyeurismo se combinan, de modo que mientras el exhibicionista disfruta de su desnudez, el voyeur paga por el espectáculo. Muchos de estos establecimientos son simplemente bares, heladerías o restaurantes donde la relación entre clientes y camareros se limita a su profesión y nunca va más allá.
Nudismo y exhibicionismo
Para el nudista, la desnudez forma parte de su vida de forma natural y no la practica para llamar la atención (sobre este tema haremos todo otro tratado a parte). El exhibicionista busca impresionar, ser el centro de atención, por lo que se diferencia claramente del naturista. Porque en un balneario naturista, todos están desnudos, y por lo tanto nadie se siente fuera de lugar ni se sorprende. Si todos están desnudos, ya no hay exhibicionistas que se sientan diferentes.
Existe una forma sutil y virtual de exhibicionismo, donde la gente envía cartas y correos electrónicos pornográficos a desconocidos, o simula hacer llamadas eróticas por celular rodeados de gente; en cualquier caso, con el objetivo de escandalizar y avergonzar a sus víctimas. Esto incluye al charlatán del bar o pub que habla de su enorme pene, a la mujer que cuenta cómo sus vecinos la miran desnuda por las ventanas, o a la que sale sin bragas buscando la oportunidad de ser vista. Suelen ser exhibicionistas imaginarios y charlatanes que encuentran satisfacción en ser notados, en colocarse sensual o sexualmente en el centro de atención de los demás.
Muchos se sienten gratificados al ser vistos, utilizan el exhibicionismo para aumentar su autoestima,
Pero la trampa consiste en seguir siendo esclavos de tener que presentarse e incluso venderse superficialmente porque, más allá de eso, no tienen nada que mostrar.
ESCLAVOS DEL PROTAGONISMO
Internet nos ha brindado la ilusión de ser finalmente las estrellas, de aparecer en un escenario, aunque sea virtual, y ser vistos por cientos de seguidores. Esto provoca que muchas personas experimenten un placer hedonista increíble al actuar en línea. El 89% de las parejas que graban pornografía amateur la suben a internet. El exhibicionismo en línea es enorme; las cámaras web y los sitios donde cientos de personas se registran para publicar sus fotos crecen constantemente. El exhibicionismo virtual está ahora al alcance de todos, un fenómeno global. Pero al mismo tiempo, este fenómeno nos indica cuándo nuestro ego necesita ser el protagonista para sentirnos vivos.
LA AUTOESTIMA CONTRO EL PROTAGONISMO
Creo firmemente que el placer de ser admirado es inherente a todos nosotros, y es evidente que cada uno de nosotros se esfuerza por mostrar su mejor versión. Claro que algunos presumen de su dinero, otros de sus músculos, otros de su ropa... todos intentamos llamar la atención, que los demás nos noten. Una persona madura no es inmune a la más mínima opinión ajena. Todos necesitamos reconocimiento, que alguien nos diga "bien hecho" "tu vales", sentirnos satisfechos simplemente por existir. Sin embargo, depender total o excesivamente de la opinión de los demás es una grave falta de personalidad y autoestima.
AGREXOFILIA
Se refiere a un nivel extraordinario de excitación que surge al saber que otros son conscientes de su tu actividad sexual. Aunque no recurren al exhibicionismo practicándolo en público, les gusta que los escuchen y llaman a alguien para contarle que están teniendo relaciones sexuales, como si la envidia o la admiración ajena los excitara aún más. Son esas personas que gritan, cuando tienen sexo los escuchan en todo el palacio, no dejan dormir a los vecinos. Para ellos es super excitante saber que los estàn escuchando. Es evidente que se trata de una perversión cuando se convierte en la única forma de experimentar la sexualidad y, por lo tanto, en un verdadero fetiche y una parafilia.













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